Medicina de la conservación ¿una disciplina para médicos veterinarios?

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José Alejandro Ulloa Gómez

Detalles del artículo

José Alejandro Ulloa Gómez, Universidad Cooperativa de Colombia. Sede Bucaramanga.

Médico Veterinario de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster de la University of Kent at Canterbury. Docente de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bucaramanga. Grupo de Investigación en Nutrición, Toxicología, Reproducción. Grupo de Investigación en pequeñas especies y fauna silvestre.

Sección
Opinión

Resumen

La crisis de la biodiversidad se presenta como un nuevo reto a escala global para múltiples disciplinas. La pérdida de especies ha llevado al surgimiento de todo tipo de estrategias para identificar las causas y establecer e implementar planes que permitan mantener las especies existentes en el planeta. Considerando la complejidad de los problemas que asisten a las especies silvestres, se demanda de cada profesión un elevado compromiso que contribuya a la generación de conocimiento; la medicina veterinaria, dentro de esta empresa de evitar la desaparición de más especies, se perfila de gran importancia como nueva disciplina de la medicina de la conservación. Esta estudia la compleja interacción entre patógenos-fauna silvestre-fauna doméstica-ecosistema, involucrándose entonces no solo con la salud de poblaciones animales, sino también con la salud pública. La evidencia es manifiesta en casos de especies silvestres que, debido al impacto de enfermedades emergentes, han llegado al borde de la extinción o de pandemias en poblaciones humanas con origen en la fauna, ampliamente reportados en la literatura médica, veterinaria y de conservación, y que muestran el deber de la profesión veterinaria de asumir el papel que le corresponde en la disciplina de la medicina de la conservación. En Colombia probablemente el gremio ha sido responsable de limitar su quehacer a la práctica privada. Sin embargo, ante la contundencia de las circunstancias, es necesario alcanzar el punto en el que de la reflexión se pase a la acción. El actuar implica vincularse, ocupar el espacio y permanecer en él.

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